Instalaciones

En este apartado reservado a las instalaciones y presentaciones espaciales de algunas de mis obras estoy intentando mostraros mi trabajo desde hace ya algunos años. Lo expongo de manera cronológica, ofreciendo la fecha, imágenes y textos explicativos que acompañaban y justificaban la acción.
 En algunos casos llegaron a exponerse al público, otra veces, las más, han quedado registradas en la memoria de los amigos y en imágenes sacadas en el momento en que se gestaron, ya que se las podría encuadrar en lo que se ha dado en llamar "Arte efímero".

2025. IN (FUSIÓN) DE CIELO.
En los tiempos que corren, el ritmo al que nos vemos sometidos nos roba nuestro silencio y nuestros instantes. De manera similar a cuando decidimos tomarnos una infusión, un té o un café, momentos de "parada", paréntesis de "sosiego" en medio de una jornada acelerada, así yo decido tomarme una infusión de cielo. Podemos disfrutar de distintos "cielos": nublados, ventosos, diurnos, vespertinos, repletos de aves, de ramas o troncos arbóreos, etc.
Aquí presento imágenes de una instalación móvil, nómada, que viaja conmigo y que va reflejando (los cuencos o tazas se van llenando) diferentes cielos de diferentes lugares y épocas. Parémonos de vez en cuando a tomar un sorbito de ese cielo que tenemos sobre nuestras cabezas y en el que raramente reparamos, un trago de cielos que encierran ensoñaciones alimenticias para nuestro espíritu.





                                                                                  
                                                                                  



                                                                                  

















2024. CAUCE.
Con el paso del tiempo el agua ha ido marcando su cauce, ha dejado su impronta en el territorio delimitando un carácter fluido, sutil y al mismo tiempo, fuerte y poderoso. Es el cauce la huella y el lecho del río, el surco que va guardando su memoria y el trazado en el que el río se escucha en su eco.
Es el cauce testimonio vivo de las corrientes, de los flujos que llenan de vida la ribera.
































2024. ESQUIRLAS DE LUNA.
Proyecto que busca el contacto con la naturaleza mediante paseos, silencios y conversaciones íntimas con el entorno repleto de rincones aptos para acoger unas pequeñas piezas metálicas que, con forma de "esquirlas" de luna, resaltan la poesía del lugar y del momento.
Apoyado en un poema que escribí ya hace mucho tiempo, las imágenes tratan de retratar lo que las palabras envuelven en el misterio y la ambigüedad. "Tenía una hendidura la noche por la que escapaban esquirlas de luna..."










En estas imágenes aparecen las esquirlas de luna cercanas al agua del Tormes, elemento que comparte el río con la Luna.











Han caído, en este caso, las esquirlas sobre el fuerte y áspero tronco del roble, entrañable presencia de las cercanías al río.






A veces las esquirlas se resguardan del sol entre la penumbra del bosque de ribera. Bajo los alisos combaten el calor estival.


2023. JARDÍN DE PIEDRAS QUE SUSURRAN.

Inspirado en los jardines zen japoneses, en los que la ausencia de vegetación define la "naturaleza" del entorno, he creado este "jardín  de piedras que susurran". Se trata de una serie de piedras recogidas en las Vegas del Guadiana sobre las que he imprimido unas palabras con cierta reminiscencia poética; palabras con determinada carga emotiva que pueden retrotraernos a espacios y tiempos diferentes y/o ajenos.
Han sido colocadas y fotografiadas en el entorno de la Nava del Barco, en la sierra de Gredos, sobre unos estratos pétreos de naturaleza totalmente diferente a la de cada una de las piedras que componen el jardín. Contraste de colores, texturas, formas, composición y "erosiones" dispares.













El conjunto de piezas impresas que conforman la instalación pueden ir colocándose en entornos diferentes y en tiempos variados: paisajes distantes, estaciones u horarios distintos. Estas variantes, sumadas al estado anímico del espectador, contribuyen a modificar la aprehensión que el mismo haga de la composición. 
Las piedras, con su palabra impresa, nos susurran desde su distancia, generan ecos que resuenan en nuestra memoria y evocan sensaciones que quedaron suspendidas en nuestro interior.



























































2022.                     CAMBIO DE RITMO.

Más de una vez todos nos hemos planteado la velocidad vertiginosa a la que se van sucediendo las acciones más cotidianas de nuestra vida. Un ritmo frenético se nos impone desde  no sabemos dónde y del que no sabemos apartarnos ni reconducirlo en nuestro beneficio.
¿Cuál es el objetivo de ese ritmo vital? ¿A qué "necesidad" obedece?


En el interior de un bosque de ribera poblado de fresnos y de alisos, a orillas, una vez más, del Tormes, soy capaz de ralentizar el ritmo cotidiano que me envuelve. Aquí encuentro, las sombras, los tallos, las hojas, los sonidos y silencios, los espacios y los tiempos que me permiten crear "paréntesis de vacío" a mi alrededor.
Esta vez, decenas de caracoles encontrados secos en mis paseos, me han prestado su presencia fósil para tintar de "tranquilidad" el entorno.

                                                        





Decenas de conchas de caracol, manipuladas y rellenas de materia sólida, se despliegan serena y lentamente a lo largo de un tronco de árbol seco, describiendo una trayectoria anárquica sin un patrón racional concreto.




En su desplazamiento van trazando un mapa "sin coordenadas", laberíntico, sin inicio o fin. Lo componen líneas y símbolos, rectas y curvas que se vuelven sobre sí mismas creando un universo particular e insólito, solo posible a un ritmo diferente y sosegado.










Elementos medidores del paso del tiempo, los caracoles marcan un ritmo propio, ajeno al humano y, quizás por ello, envidiado por todos nosotros. Nuestros ritmos parecen irreconciliables, nuestras vidas "duran distinto".



Sus energías y direcciones de crecimiento expansivo remiten a un tiempo perdido, a un ritmo eterno, diametralmente opuesto al que marca nuestra humana existencia.










Valgan como modelo estos milenarios ritmos y sus trayectorias dispersas que propician un distanciamiento del ruido y de la velocidad que causan tantos males a las sociedades modernas y a sus moradores.



2020.  
   Inmersos en la "nueva normalidad" estamos pasando un verano muy atípico en el que se nos mezclan las ganas de salir al exterior y la energía y necesidad de relacionarnos con lo natural. En una de mis salidas a refrescarme en las frías aguas del Tormes, llevo un puñado de bolígrafos y rotuladores con los que paso un par de horas dibujando en el tronco y raíces descubiertas de unos alisos de ribera. En todo momento mi interés se centra en resaltar y reforzar las líneas de fuerza y de crecimiento del árbol, y lo hago trazando líneas de dirección, giros, envolventes y punteados que siguen el movimiento interno del árbol a lo largo de los años.
 
    Unas semanas después, al final del verano, vuelvo al mismo lugar y observo que los dibujos apenas se ven ya. La humedad del la orilla, el sol y la madera del propio árbol han disuelto o absorvido la tinta y los pigmentos utilizados. Arte efímero. "EL ARTE EFÍMERO ES LA MEJOR CURA CONTRA LA VANIDAD DEL ARTISTA".
           
 
 
 









 MICROTERRITORIOS ACTIVADOS.

Con motivo del confinamiento por la pandemia de la COVID-19, todos nos hemos visto obligados a cambiar nuestros hábitos y a reducir drásticamente nuestros espacios vitales. Quienes tenemos una "necesidad de naturaleza" manifiesta necesitamos desarrollar
estrategias para suplir esta carencia. Es en este panorama en el que "activo" o genero una serie de instalaciones en miniatura que llamo "microterritorios" y que utilizo como espacio creador y de escape creyéndome inmerso en esos paisajes. Al mismo tiempo la situación obliga a utilizar materiales y recursos cotidianos y efímeros con los que "construir" esa microrrealidad paralela que algunos hemos habitado durante extensos períodos del confinamiento. A continuación muestro imágenes de estos "microterritorios activados".



                                                      
                 Este primer microterritorio está diseñado con hojas de una planta de durillo que tenemos en el patio y con los posos de café de los anteriores 15 días de confinamiento que hacen las veces de humus o tierra fértil.



A continuación, la Tierra abre un ojo de cielo, en el que se proyectan los árboles. Éstos pasan a ser  las pupilas de este ojo. Un espejo enterrado genera esta metáfora cargada de posibilidades y rica en relaciones abiertas. Nuestro pequeño patio aumenta así su espacio virtual introduciendo parcelas de cielo en nuestra cercanía.







También necesito agua, el cauce de mi río Tormes, sus piedras, su ribera, sus cantos rodados, autores de los susurros que la corriente cantarina deja a su paso en nuestros silencios. Ondas y espirales húmedas que tallan con suavidad y en complicidad con los siglos los contornos más suaves y pulidos que la roca pueda acoger.







"FÓSILES DE CUARESMA".
Hemos pasado la cuaresma encerrados. Época de privaciones, el pescado suple a la carne y en el menú incluimos un plato de almejas. Las cubiertas calcáreas nos ofrecen la posibilidad (usadas como módulos) de crear caparazones crecientes que nos remiten a la idea de recogimiento, de protección, de coraza. Composiciones diferentes  se acercan a esqueletos o fósiles semienterrados.












El espacio puede verse ampliado tanto horizontalmente como verticalmente. Las escalas nos permiten subir o bajar los sucesivos niveles en los que nos movemos a nivel físico o a nivel mental.
 El movimiento es vida y la vida es movimiento. Desplazamiento que provoca y propicia experiencias y vivencias. Vivencias que alimentan el conocimiento.
























No solo con retos de poda podemos hacer una escala de ascenso/descenso. Con papel reciclado en casa podemos fabricar pasta con la que trepar hacia los frutos del naranjo y/o generar rampas como en los antiguos zigurats sumerios o las pirámides esclonadas de Tikal.










Hitos tallados en madera para señalizar pequeños rincones y conformar santuarios. Sacralización del entorno.







Procesiones de hojas que discurren ordenadas a lo largo del tronco de la bugambilla. Reminiscencias de otra instlación anterior titulada "Procesionarias".
Holas de Durillo plegadas e insertadas mediante pequeñas estacas de madera.




















  HITOS Y PROCESIONARIA.

Este conjunto de piezas o imágenes comienzan con otra nueva línea de trabajo en la que se usan e investigan nuevos elementos compositivos y nuevas poéticas asociables a materiales y objetos descontextualizados, que adquieren una dimensión narrativa ampliada. Es, por ejemplo, el caso de ás "procesionarias", que aludiendo a un grupo de elementos vivos (en este caso, orugas), se repiten y progresan marcando itinerarios y caminos en la naturaleza (como si se tratase de módulos de oriegen orgánico).
Condimento ya usual en mis instalaciones, el trabajo en el medio natural, buscando complicidades con el entorno o resaltando "contrastes" llamativo en el mismo. Esa reiteración hacia lo natural está íntimamente relacionada con la añoranza y deseo de "volver" a ese medio, de formar de nuevo parte de él, nostalgia de lo perdido o lo lejano, de aquello a lo que solo puedes acceder en contadas ocasiones, de forma puntual pero que desearías fuese parte de tu día a día.


                     Preparación de alguno de los elementos que formarán parte de "Procesionarias".            
                                                                          

                                                                 
                                                                

                                      
              Marcas dejadas por las "Procesionarias" en su preparación para luego salir al exterior.

                                                                   



                                                                  
                                                                     
                        
                                                                    
                      
           

                      
                                                                        




                                                                               


                                                                        


                                                                       


                                                                         



                                                                      



                                                                             


                                                                     


                                                                    



                                                                             



                                                                         
    
                               Preparación de piezas para instalación en Cuacos de Yuste (trabajo realizado con alumnos).






                             
                         
                               
                            
                              
                              
                             
   
 Aprovechando el entorno, nos salimos de la línea marcada por las "Procesionarias" y experiementamos con otras ideas.











   2019.      PIEDRAS VIAJERAS. 
                          HITOS. 


 
              Hitos, en preparación para iniciar su andadura viajera.
                               



"Piedras
que viajan" es un proyecto abierto que irá creciendo y desarrollándose a lo largo del tiempo y los años. Se trata de un conjunto de piedras, HITOS, (algunas reales y otras talladas en madera de nogal y luego pintadas), que me acompañarán a los diferentes viajes que vaya realizando. Durante estos viajes las piedras irán eligiendo rincones y lugares en los que quieran aparecer y fijar su presencia mediante el registro fotográfico y siempre, como premisa incuestionable, respetando al máximo ese espacio y el contexto en el que quieran manifestarse. De este modo se irá creando un mapa fotográfico de viajes en el que la presencia de estas piedras sea protagonista.
Iniciamos esta andadura en las inmediaciones de El Barco de Ávila y su espacio natural para después continuar con sus presencia en el viaje a Escocia realizado el verano de 2019. 

EL BARCO DE ÁVILA. VERANO 2019.

                                                    Las Lanchas (río Tormes). Se dejan colocadas unos hitos que viajan en el tronco de un aliso que crece entre las lanchas de granito. Su acceso es asequible y, como lamentablemente esperaba, a los dos o tres días ya había desaparecido del lugar elegido.
                                                                               

                                                El "Charco de los Mozos" en Tormellas es uno de mis rincones preferidos para disfrutar de la naturaleza en soledad. Entre las rocas y raíces del río se generan espacios misteriosos en los que cobijar nuestros pensares.







                                   Aprovechando la exposición de pintura "NOmad Song" que realice este mes de agosto en el edificio Cultural de La Cárcel, en El Barco de Ávila, dejé colocado otro hito sobre el apoyo de las vigas de madera de la sala de exposiciones, justo encima de la entrada a la sala principal. Ha permanecido allí bastante tiempo y aún hoy, 23 de diciembre de 2019, no sé si permanece en su sitio. Tendré que comprobarlo.




                                     Durante las fiestas de San Pedro, coincidiendo con la exposición "Nomad Song", coloqué de madrugada otro hito en lo alto de la verja de una de las ventanas de la iglesia de Nuestra Señor de la Asunción de El Barco. El rincón es majestuoso y, al tiempo, discreto y de muy difícil acceso lo que ha asegurado que, a día de hoy, aún sigue allí el hito.



                                         Encima de uno de los machones del puente románico coloco otro hito en agosto. Esta pasada semana, con el paso de la "dana" llamada Elsa, el río Tormes ha causado verdaderos estragos a su paso por el pueblo. Algunos de esos destrozos afectan a estos contrafuertes del puente que han perdido algunas de sus piedras seculares que cubrían su remate exterior. El contrafuerte en el que yo coloqué dicho hito no ha sufrido ningún revés, continuando ahí el montón de piedras.



                                 En la pared rocosa que enfrenta la entrada del Puente Nuevo llegando desde la carretera de Béjar, a una altura considerable, se puede ver otro de los hitos rojos.



                             En una zona de los vestigios de la antigua muralla que circumbalaba el pueblo, en un rincón del "Concejil", coloco otro hito. Se ha mantenido ahí varios meses aunque en este momento ya ha sido sustraido de su enclave.



                                                                 

       


 También sobre la entrada al Castillo de Valdecorneja se coloca un hito. Pasan pocas horas y desaparece.



                                   En una de las ventanas del Molino de la Aceña, ya en ruinas, coloco otro hito. Queda asomado al canal por el que se conducía el cauce del Tormes al interior del molino. Un mes después de su colocación puedo comprobar que alguien debe haberlo golpeado y tumbado entre la maleza del río. Lo recupero y espero poder volver a colocarlo en un entorno cercano.


            
                   En Tormellas, dentro del soto que conduce a mi charco de baño preferido, sobre un árbol tumabado y arqueado entre la maleza, hace presencia otro hito. La forma del árbol simula un arco arquitectónico que se muestra con una curvatura que hace que su tronco esté casi paralelo al suelo. Aún está allí.


ESCOCIA. VERANO 2019


                                            





                                        En el yacimiento megalítico de Clava Stone Circle.
























             Hito sobre una obra de Andy Goldsworthy en las terrazas del Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo.

                     
           Hito sobre la peana de una obra de Henry Moore, en el jardín del Museo de Arte Contemporáneo de Edimburgo.


                     
   Hitos compartiendo espacio en algunas instalaciones en el interior del Museo de Arte Contemporáneo de Edimburgo.









                                              Obras en el jardín del Museo De Arte Contemporáneo.
     





                                      20021.


                     Hito colocado en la subida al "Pico del Bujo", inmediaciones del El Barco de Ávila.



  Hito colocado en la subida al "Pico del Bujo", inmediaciones del El Barco de Ávila.


Hito sobre "árbol blanco", en la finca Pasada de los Carneros. El Barco de Ávila.





Hito en museo Edgar de Alvear. Cáceres.




Hito en museo Edgar de Alvear. Cáceres.




Hito en museo Edgar de Alvear. Cáceres, junto a obra de Juan Muñoz.



Hito en museo Edgar de Alvear. Cáceres, junto a obra de Richard Long.



Hito en Dolmen de Lácara. Cáceres.




                                                       Hito en Dolmen de Lácara. Cáceres.


             
               SAVIA ROJA-SANGRE PLATA.





BROTA ROJO. FLUYE.

SANGRE-COLOR.

LOS ÁRBOLES SANGRAN…

… EL TIEMPO SE CONDENSA, SE ESPESA. MADURA ORGANISMOS, DESDE DENTRO.

Y ANSÍA SALIR A LA LUZ, BUSCA AIRE.
TIEMPO-AIRE.
EL TIEMPO SE VA SEDIMENTANDO EN SANGRE, EN ESTRATOS QUE SE PETRIFICAN EN SILENCIO Y CON LENTITUD.
SANGRE DENSA, COMPACTA, SOLIDIFICADA EN CASCADAS
QUE ABREN LAS HERIDAS DEL OLIVO.
ÁRBOL LONGEVO QUE SE HA IDO HACIENDO MEDIANTE CICATRICES SILENCIOSAS Y HERIDAS QUE AHORA MARCAN EL DISCURRIR DE LA SAVIA ROJA.
EL OLIVO SANGRA TIEMPO.

ALTIVA Y ALTANERA, LA PALMERA DERROCHA RAPIDEZ.
SE HACE A SÍ MISMA SIN APENAS SOMBRA.
NADA MÁS RECIBE LAS ESTACIONES, YA LAS LANZA HACIA ARRIBA, SIN REFLEXIÓN.
PERO TAMBIÉN TIENE SU MOMENTO DE SANGRAR. SANGRA UNA SANGRE AHORA LEVE, FLUIDA, SIN MADURAR.
NO HACE MADERA.
Y BROTA SIN HERIDAS, SIN CICATRICES. POR LOS POROS.
MÁS QUE SANGRADO, SUDORACIÓN.
NO HA TENIDO TIEMPO
PARA LA REDENCIÓN.
ES ESA SU NATURALEZA.

SON ÉSTAS LAS DOS SANGRES, SAVIAS DE TIEMPO.
EXTERIORIZACIÓN DE LO SENTIDO.
LOS ÁRBOLES SANGRAN PORQUE SIENTEN Y SIENTEN AL
SANGRAR.

SANGRE PÉTREA, SENTIMIENTOS MACERADOS.
LEVE SANGRE, SENTIR LIGERO.

MISTERIO SUBTERRÁNEO QUE BUSCA LUZ EN EL ASCENSO.






















Se han hecho piedra las gotas sangrantes de la Tierra. El granito concentra el llanto entrañado en lo más profundo del cauce. Y brota, aparece a la luz salpicando el territorio de SAVIA petrificada.
Las gotas se condensan, escurren y gotean hacia arriba, enfrentadas a la gravedad, venciéndola en un impulso sordo que no hace sino estallar en silencios perpetuos.
Granito hecho sangre, savia hecha piedra. Piedra hecha canto silencioso en el himno de lo natural.
El artista cre hitos, mojones, grupos de pequeñas piedras pegadas y coloreadas en orgías de forma y color que luego irá "sembrando" en rincones en los que esa fuerza telúrica se pudiera haber manifestado.
El artista se hace creador, no al colorear y conformar los racimos de piedras de color, sino, más bien, al elegir los lugares y rincones en los que manifiesta sus deseos y presencias.
La elección del instante y el espacio concreto son las últimas "pinceladas" del autor. Con la colocación de esos pequeños "hitos" en deterinados rincones colmados de poesía y/o significados, queda completado ese círculo que es su instalación.






Las palmeras colorean la miel de sus frutos barnizándoles de sol. Apresuradas en hacer su néctar, suben sus tallos sin apenas madera. Todo fibra, rapidez, tupida pelambre que solidifica en mediodías asfixiantes. Semillas pequeñas, numerosas en cada dátil, de resecada blandura.
Las aceitunas, de discreto cromatismo, portan un alma dura. De sabor amargo, rotundo, incluso áspero, son la cara opuesta del dulzor de la palmera. Huesos compactos, apretados, orgullosos de su tacto pétreo. Rodeados y crecidos del aceite.
El dátil, sin embargo, engordado de azúcares, bañado en almíbar, no soporta las esperas. Impaciente de sol y de cielo, busca la verticalidad con rapidez; huye de una tierra en la que sus raíces se hacen ventosa.
El olivo se mantiene cerca de la tierra, le cuesta ascender. Es amante de los planos horizontes; se deja abrazar por las nieblas bajas que recorren la dehesa. Lejos de conquistar las alturas, se contrae, crece hacia el interior, hacia sí mismo.








Imágenes y texto de instalación realizada en los olivos y palmeras de los patios del I.E.S. Puerta de la Serena, Villanueva de la Serena (Badajoz), centro en el que el autor imparte clases en el departmento de Dibujo del Bachillerato de Artes Plásticas.


2015. 

"LIBROS BLANCOS".

El día 23 de abril había luna llena. Oportunidad que aproveché para colocar una instalación en la naturaleza y que conmemoraba este fecha. Era viernes y aproveché la nocturnidad y las altas horas de la madrugada para colocar varios libros blancos colgando de los árboles que conforman el soto que, en El Barco de Ávila, conocemos como "La Fuente de los Estudiantes". (También el nombre de este paraje tiene relación con el concepto-libro). Durante todo el invierno pensé y materialice cada uno de estos libros, libros reales cubiertos de un pintura cubrefachadas especial que les confería rigidez, durabilidad y protección y, al mismo tiempo, les daba un color blanco marfil que contrastaba con la inmensidad de verdes del soto en primavera.


                                               










                                            

Imágenes de los libros en el taller, durante todo el proceso de preparación, pintado y fijación de los libros para su posterior colocación en los árboles la misma noche del 23 de abril.


Primeras imágenes tomadas de madrigada, apenas terminada su instalación en el soto denominado "La Fuente de los Estudiantes", en El Barco de Ávila.












































"MACETAS SECAS". 
 En el patio del Espacio Cultural de El Barco de Ávila, genero un jardín vertical confeccionado con macetas blancas que portan en su seno elementos vegetales secos y recogidos en las inmediaciones del río Tormes a su paso por la localidad. Tallos y ramas con formas peculiares, quemados y retorcidos, brotan de estos vaciados en cemento blanco que funcionan como macetas. Todos cuelgan de la pared trasera de la antigua panificadora recordando, en cierto modo, a los patios cordobeses y andaluces. L gran diferencia, la ausencia de color: solo el blanco luce sobre el fondo anaranjado del granito viejo de la mampostería.






















"NOCHE EN BLANCO". 
El último fin de semana de agosto se celebró la 1ª edición de La Noche en Blanca, jornada nocturna duante la cual voluntarios del pueblo y comarca ofrecieron algunas actividades de música, arte, degustaciones y demostraciones de toda naturaleza a un público expectante y colaborador.
Yo personalmente, persigo también el redescubrir y mostrar a la gente los muchos rincones cotidianos que nos pasan desapercibidos en el andar diario y que encierran un encanto especial. El hecho de elegirlos y usarlos de escenario para algunas de mis actuaciones contribuye a  que, mucha gente que asiste a ellas, los re-conozca de nuevo y les otorgue un sentido más amplio (incluso estético) que el que hasta ese momento les daban.
En esta ocasión conté con la colaboración de mi compañero y amigo, también artista y músico, Justo Manuel García, quien me acompañó con la guitarra en una performance musical que completaba una instalación escultórica.

En el pequeño jardín del Ayuntamiento, cerrado, abandonado y olvidado, creo una instalación de rollos blancos que van brotando del hueco oscuro (simulado con una piel sintética negra) de un  tronco de un gran árbol y se diseminan ascendiendo, desde el suelo, por la pared del edificio del ayuntamiento. Algunos de estos cantos rodados de cemento llevan impresas palabras  que tratan de recordarnos la función primigenia de la institución: cobijo, paz, justicia, luz, armonía, respeto, igualdad, etc. 
Por la noche, con una iluminación especial y delicada, suena la música acompañando dicha instalación.
                                     





































Esta es una de las pieas de piedra que formaba parte de la instalación y que, en esta imagen, aparece fotografiada en el río. 








 

 

 
2012. 

CONTENEDORES DE ARTE. MAGACELA. BADAJOZ.





La Diputación de Badajoz y AUPEX diseñan el proyecto "Contenedores de Arte". Una de sus actuaciones tiene como sede el antigüo Hogar del Pensionista de la localidad de Magacela, en Badajoz.
 Se propone a una serie de artistas de la zona o vinculados a ella la intervención estética en dicho local. Tras reunirnos, (por suerte somos conocidos y amigos entre nosotros), diseñamos un proyecto coherente y nos "repartimos" los espacios. Cada uno proponemos nuestro trabajo en consonancia con el del resto y, sobre todo, teniendo en cuenta el contexto, memoria y naturaleza del lugar.


En mi caso concreto elijo dibujar directamente sobre los elementos de cierre/apertura (puertas) por la facilidad que me dan al poder llevármelos al taller y trabajar con entera libertad. Una vez acabados los dibujos en las puertas las llevo a su lugar originario y continúo extendiéndolos por los muros y paredes.

La técnica utilizada es  lápiz de grafito y un fijador específico.

Dado el carácter rural del entorno del pueblo y su historia e ideosincrasia, centro mi reflexión en la temática de la siembra y las semillas, elementos secos y de apariencia áspera pero que encierran en su interior toda la "potencialidad del ser".

Mis dibujos podrían relacionarse con cortes transversales dados a un terreno neutro y abstracto y en el que estos elementos/semillas? se desarrollan y evolucionan. La ambigüedad de las imágenes se ve aumentada por la técnica empleada y el acabado monocromático.

Otra aportación menor la constituyen tres piezas escultóricas que cuelgan del techo sobrevolando el espacio de la exposición. Se trata de estructuras lineales muy simples y realizadas con tallos de bambú tratado con revestimiento de fachadas. Sus sombras proyectadas sobre los muros y techos abovedados del lugar crean ese ambiente austero y envolvente que nos traslada a una realidad diferente a la cotidiana.






























































Entrada a la exposición.
 En este espacio se observa colgando del techo la obra de otro compañero,
 Ángel Méndez, formada por un "racimo de nidos" rodeados por pájaros suspendidos. 
Los rótulos que se aprecian sobre los muros corresponden a los enunciados de otras obras del resto de artistas.
 

2008.



ORDEN-ACCIÓN DEL PAISAJE.


Instalación/exposición realizada en el Espacio Culturalde la Obra Social de Caja de Ahorros de Ávila, en la localidad de El Barco de Ávila. 2008.


El acto de podar, en agricultura y jardinería, supone una de las tareas fundamentales para el cuidado de las plantas. El profano, a veces, puede verlo como una agresión hacia el árbol. Sin embargo la acepción más acertada sería la de "sacrificio": algunas partes o miembros del todo son cortados para beneficio de la totalidad.
En la naturaleza, cuando la prole es excesivamente numerosa, los más débiles no pueden competir con los líderes y, desnutridos, desaparecen, dejando mayor espacio y más alimento para el resto de la familia. Con las especies vegetales sucede algo similar. En un árbol, las ramas más leñosas, viejas, rígidas y quebradizas, caen para dejar sitio a los brotes jóvenes que inician su ciclo en beneficio del árbol.
Estos elementos "despojados" acaban su ciclo descompuestos o convertidos en ceniza por el jardinero.

 En esta instalación se pretende dar continuidad a esa "existencia concluida" mediante una orden-acción estética de los mismos.Tras la poda se recuperan, manipulan, descontextualizan y pasan a ser el motor de la experiencia estética, dotándose así de una nueva "personalidad" desligada a su naturaleza originaria. Se adaptan a un espacio artificial nuevo o, ese espacio se adapta a la presencia extraña de los nuevos objetos plásticos creando unos ambientes mágicos y ambigüos en los que el fluir de las existencias se mezcla sin límite.
Los elementos ocupan pequeñas cajas-contenedores de experiencias, cuelgan del espacio suspendidos en un bosque de ramas flotantes, se expanden por el suelo convertidos ya en el carbón que espera su desaparición o aparecen "retratdos" en cuadros que abren lenguajes no convencionales,





Instalación "Poda",
 realizada en el Espacio Cultural de Caja de Ahorros de Ávila, 
en el Barco de Ávila. 2008.




Caja de la serie "Orden-acción del Paisaje",
 incluidas en la instalación "Poda".


Caja de "Orden-acción del Paisaje".



Caja de "Orden-acción del Paisaje" 


Caja de "Orden-acción del Paisaje" 



Cantos rodados. Elementos pertenecientes a la instalación "Poda".
Alusión al cauce generador de un río que, al mismo tiempo, reduce y transforma la fisonomía incluso de materiales compactos y duros. 
 La fluidez del agua combate y vence a la dureza de la materia granítica.





Dibujo. Aguadas




Dibujo. Aguadas





 Elementos de poda transformados
 y en su espacio natural. 





"Poda".
Elementos de poda y carbón vegetal
 procedente de la quema de elementos de poda. 





Aspecto general de intervención en
 el Espacio Cultural
 de la Obra social de Caja de Ahorros de Ávila.
 El Barco de Ávila, 2008. 



2007.


BIVALVOS. 2007.

El pasear, el andar solo por lugares determinados, sin ruidos artificiales, sin olores manufacturados y sin elementos industriales ocupando el paisaje, se convierte en uno de los mayores placeres que uno mismo pueda disfrutar.
Cuando practico esta sana actividad voy buscando rincones especiales que me hablen y me inviten a participar de sus características peculiares. Algunos se me muestran y abren para realizar alguna intervención estética, siempre efímera. Saco mi cuaderno de apuntes y comienzo con bocetos, dibujos y anotaciones que me faciliten, una vez en el taller, la labor de realizar obras que pudiera emplazar en tales rincones. Objetos poéticos, esculturas, dibujos, acciones in situ, aparecen en ese espacio y toman conciencia formal de él. A veces los fotografío levantando acta de la obra. Otras veces simplemente los dispongo allí, los contemplo y disfruto de esta conjunción objeto-espacio. Los vuelvo a recoger y el rincón vuelve a ser ese espacio virgen de hace sólo unos minutos.

Este es el caso concreto de estas piezas realizadas en madera de peral de la zona. Su apariencia formal remite a las semillas secas y abiertas o a las conchas de ciertos moluscos que guardan en su interior la esencia y potencialidad del ser.
La concha ha sido a lo largo de los siglos símbolo innegable de feminidad y fertilidad en innumerables culturas de distinto signo. Su parecido formal a la vulva de la mujer la confieren esa duplicidad de significado.
La textura externa de las piezas y la disposición de líneas y contornos me llevaron a "instalarlas" en un berrocal de granito en la sierra de Gredos. La aspereza del entorno contrasta con ese simbolismo de fertilidad y generación de los "bivalvos". La Nava del Barco, pequeño pueblo cercano a mi pueblo, paisaje tranquilo y de inigualable belleza, aguas frías y cristalinas y brotes graníticos que afloran en los alrededores del núcleo urbano, me cautivó y pareció el lugar idóneo en el que intentar hacer algo. A continuación os muestro algunas imágenes de estas piezas, primero en su proceso de realización, al aire libre y luego ubicadas en este espectacular espacio.


Me gusta, siempre que sea posible, trabajar al aire libre y sobre todo cuando se trata de piezas de un tamaño menos manejable y a las que hay que "desbastar".
 La materia sustraida en este proceso queda sobre la tierra y continua su ciclo de regeneración.





Piezas talladas en madera de fresno de las riberas del Tormes.
Primer paso para darles una forma definitiva.











La estructura y disposición interna de la madera
 crea matices insospechados hasta que no comienzas a trabajar con ella.
























La luz "rasga" la sombra de esta pieza.















Las mismas piezas, en diferente espacio, muestran una naturaleza totalmente diferente.
En este caso se muestra un "bivalvo" con una hendidura marcada con piel de cabra.
Está fotografiada en el interior del hall del centro en el que trabajo.




Esta balanza con "bivalvos" vista desde arriba,
 genera un juego de luces y sombras en el que se desdibuja su estructura original.




2002.


EXPOSICIÓN/INSTALACIÓN TRÁNSITO.
Casa de la Cultura. Don Benito. Badajoz. 2002.



Tránsito como camino, superación de de un estadio, paso de una encrucijada, es una experiencia a la que se ve sometido todo ser que albergue vida en su interior. Pocas veces agradable, o mejor aún, casi siempre traumático, es un proceso candente que lacera la piel del que transita, aunque una vez madurado el cambio, el individuo debe tamizar todo aquel conocimiento que tal suceso ha aportado. La evaluación del proceso sólo podrá hacerse objetiva protegidos desde la barrera que el tiempo levanta inescrutable y muy posiblemente, si el sujeto continúa con "Vida latente", desde otro TRÁNSITO superior que se está ya germinando.

Otros que no transitan y que, a veces, nos vemos tentados a envidiar, no conocen la purificación del sufrimiento pero tampoco por ello disfrutan en la contemplación de muchas de las etapas que el TRÁNSITO nos reserva. Y es que transitar es atravesar espacios, gastar experiencias, VIVIR... Quién no vive, no ESTÁ. Quién no está, no ES.


A continuación os presento una serie de obras que constituyeron esta instalación/exposición. En algunas imágenes se percibe el espacio que las contenía y la disposición de las obras en el entorno modificado por su presencia.
Dicha muestra constaba de esculturas-cabezas talladas en madera y montadas en soportes metálicos del tamaño natural de un individuo (36 piezas), dibujos, pinturas e instalaciones espaciales con piezas de madera y otras de mármol blanco.

Os pido excusas por la calidad de las imágenes ya que están sacadas de las fotos del catálogo ya que no dispongo de los originales.



Jardín seco. Ramas de poda atadas en haces,
 pintadas en blanco y dispuestas sobre un fondo blanco.




Enterramiento. Madera de aliso y "guardianes" esculpidos en mármol blanco. 
El lecho en el que descansa la figura de la mujer lo conforman los restos y virutas de madera procedentes del proceso de talla de la pieza.




Erizo de sentimientos. Hierro y pátina.




"Guardianes" del Enterramiento. Mármol.




Garra. Hierro.



Dibujo a tinta sobre papel.




Cabeza. Madera policromada y tratada.




Cabeza. Madera.



" Corazón". Obra central de la exposición. Madera de arce.
Formada por dos piezas unidas extraídas de otra escultura
 presentda y que representaba un torso.














2001.  LECHO SECO.
  

El Río es vida, cauce, movimiento. Alegría del ver y del oír. Agua que discurre, que no para, que engendra.

En esta ocasión, -una de mis primeras intervenciones en el río Tormes-, observo el cauce y contemplo sus grados, sus opciones.
Todos relacionamos el cauce con el fluir, con la exuberancia, pero, a veces, ese cauce se nos muestra hueco, vacío, sordo, mudo.
 A quienes hemos nacido y crecido a orillas de un río, nos gusta ese otro cauce, el lleno. Preferimos la fuerza desbordante del agua en el invierno o el deshielo de la primavera: un río fuerte, lleno de potencia y ante el que debemos mostrarnos humildes y respetuosos, imposible de ser domesticado. Rompe y se salta cuantos obstáculos artificiales tratamos de imponerle para su sometimiento.

La otra cara del cauce, la no deseada, la que nos transmite desasosiego, se identifica con el "lecho seco".









La idea de muerte, de desolación, de silencio carente de vida, se nos aparece en esa costra reseca que ha formado de evaporación sobre el lecho antes pleno. El color quemado, la textura áspera y las grietas crecientes sobre la piel del fondo, son imágenes difícilmente olvidables para el amante del agua.




Pero todo cambia cuando el lecho vuelve a respirar, cuando las primeras gotas acumuladas en la sierra, discurren pendiente abajo, aliviando de nuevo esa piel reseca y agrietada.
Ese primer llanto del cielo parece que quisiera redimir al territorio de tanto seco sufrimiento.
¡Y el cauce cobra vida! Discurre de nuevo.





Y esa corteza reseca que cubría al granito modelado por el agua, desaparece.
El agua lame la roca madre y limpia los cantos rodados que le hacen los coros en su transcurrir.
Con la cara limpia, el lecho ya es otro.

Y es en ese momento, aprovechando esa higiene,  cuando intervengo y escribo sobre el granito las palabras que habían sido acalladas por la sequía. Palabras que acompañarán a la corriente río abajo y que, al azar, irán formando frases y versos. Palabras que escribirán un nuevo discurrir del cauce.



Yo también quiero apropiarme de un "poco de ese cauce" que me refresque y me renueve en mi morada, ahora alejada de la orilla. Y por ello recreo esos cantos rodados formados por el granito de Gredos. Lo hago con cemento y mármol, blancos y puros. Y sobre ellos repito lo que hice en el cauce natural del río: inscribo palabras que me acompañen y dirijan el discurrir de mi vida en los momentos en los que esté más alejado de mi Cauce.




Rollos de río forrados de telas oxidadas previamente. Con ellos recreo ese lecho seco cuyos colores y texturas se asemejan al óxido que un día provocó el agua.




1989. 

PRIMERAS INSTALACIONES E INTERVENCIONES EN EL ENTORNO NATURAL.


Ya desde los inicios de mi formación académica en el campo del arte y la creación, aparecen arquetipos y temas recurrentes que me retrotraen al origen de nuestra especie. Mi interés por la antropología y por la arqueología, me llevan a trabajar con círculos y líneas concéntricas que remiten a una idea permanente en todas las culturas primitivas: lo cíclico, la regeneración, la vuelta a lo eterno...




Soportes de madera con forma circular se despliegan en entornos del río Tormes, cercanos a El Barco de Ávila, lugar del que brotan mis raíces. Acciones estéticas que buscan la comunión entre el objeto artificial y un espacio natural que le acoja y permita una "simbiosis expresiva" entre ambos.
Diálogo entre objeto y territorio que genera un discurso respetuoso y fecundo.






 






















Otras veces el material del soporte circular se transmuta en espejo. Reflejo circular colocado en el interior de un espacio, también circular, generado por formas líticas que recuerdan las construcciones megalíticas.

 
                                                                                    

El espejo, colocado en el centro de la construcción, refleja la luz, el cielo, el color, el Sol, de manera que este penetra en el centro de la Tierra: el territorio queda "iluminado", habitado por la luz.


En otras ocasiones las piedras adoptan una posición vertical, "fálica" y parecen ser el punto final de un recorrido marcado ahora por pedazos de mármol blanco dispuestos sobre el suelo. Se marca un recorrido, un camino, una senda que lleva a esa verticalidad simple.






                                                         En esta ocasión la Tierra ha sido herida, cortada, profanada y se muestra un intento de restitución, de reparación. Una burda costura pretende restaurar la piel del suelo propiciando su cicatrización y regeneración: un intento de volver al origen, al estado anterior.





El Árbol, AXIS MUNDI, centro del universo. Diferente para cada cultura o civilización pero con el mismo contenido y significado para todas. Elemento vertical de unión entre el Cielo y la Tierra, puente de unión que mantiene correlación con los elementos constructivos arquitectónicos: la columna sobre la que se apoya nuestra concepción del mundo.




Estructura de madera de talla basta y sin tratar que recrea un árbol mítico. Marcador de centros y soporte de un mundo primigenio.





A veces, esos soportes centrales de la existencia muestran una cara agresiva, violenta, cortante. En esta obra concreta una oxidada hoja de sierra se manifiesta en un "gesto poco hospitalario" que no invita al extranjero a permanecer en este territorio ajeno al que accede.








Hito-Árbol, demarcador de fronteras, indicador de direcciones, presencia de quienes defenderán su espacio ante lo ajeno o amenazante.










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